martes, 13 de diciembre de 2011

8ª lectura

ÁNDEME YO CALIENTE


Ándeme yo caliente,

y ríase la gente.

Traten otros de gobierno,

del mundo y sus monarquías,

mientras gobiernan mis días

mantequillas y pan tierno;

y las mañanas de invierno

naranjada y aguardiente,

y ríase la gente.

Como en dorada vajilla

el príncipe mil cuidados,

como píldoras doradas;

que yo en mi pobre mesilla

quiero más una morcilla

que en el asadero reviente,

y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas

de blanca nieve el enero,

tenga yo lleno el brasero

de bellotas y castañas,

y quien las dulces patrañas

del rey que rabió me cuente,

y ríase la gente.

Busque muy en hora buena

el mercader nuevos soles;

yo conchas y caracoles

entre la menuda arena,

escuchando a Filomena

sobre el chopo de la fuente,

y ríase la gente.

Pase a media noche el mar

y arda en amorosa llama

Leandro por su dama;

que yo más quiero pasar

del golfo a mi lagar

la blanca o roja corriente,

y ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel

que de Píramo y su amada

hace tálamo una espada,

do se junte ella y él,

sea mi Tisbe un pastel

y la espada sea mi diente,

y ríase la gente.

Luís de Góngora



COMPRENSION LITERAL

1. Busca y completa las siguientes frases del texto:

Coma en dorada ----------------------

el príncipe mil cuidados,

como ------------- ------------------;

que yo en mi -------------- mesilla

quiero más una --------------------.

2. ¿De qué va a tener el brasero lleno cuando se cubran las montañas de blanca nieve?

3. En su pobre mesilla, ¿Qué prefiere el protagonista?


COMPRENSION INFERENCIAL

1. ¿Qué quiere decir el autor del texto con la expresión:” ríase la gente”?

2. Qué significan los siguientes versos:

Traten otros del gobierno

Del mundo y sus monarquías,

mientras gobiernan mis días

mantequillas y pan tierno;

y las mañanas de invierno

naranjada y aguardiente.


COMPRENSION VALORATIVA


1. ¿Crees que todos deberíamos usar la expresión: Ándeme yo caliente y ríase la gente?

2. ¿Por qué?

3. ¿Te parece adecuada la postura que adopta el protagonista de la historia? Explica tu respuesta.

4. ¿Sólo nos debemos de preocupar de nosotros mismos o crees que también debemos de tener en cuenta a los demás? ¿Por qué?

miércoles, 30 de noviembre de 2011

7ª Lectura

Torneo de canto

Una vez, llegó a la selva un búho que había estado en cautiverio y explicó a todos los demás animales las costumbres de los humanos.

Contaba, por ejemplo, que en las ciudades los hombres clasificaban a los artistas por competencias, a fin de decidir quiénes eran los mejores en cada disciplina: pintura, dibujo, escultura, canto…

La idea de adoptar costumbres humanas prendió con fuerza entre los animales y quizá por ello se organizó de inmediato un concurso de canto, en el que se inscribieron rápidamente casi todos los presentes, desde el jilguero hasta el rinoceronte.

Guiados por el búho, que había aprendido en la ciudad, se decretó que el concurso se fallaría por voto secreto y universal de todos los concursantes, que, de este modo, serían su propio jurado.

Así fue. Todos los animales, incluido el hombre, subieron al estrado y cantaron, recibiendo un mayor o menor aplauso de la audiencia. Después anotaron su voto en un papelito y lo colocaron, doblado, en una gran urna que estaba vigilada por el búho.

Cuando llegó el momento del recuento, el búho subió al improvisado escenario y, flanqueado por dos ancianos monos, abrió la urna para comenzar el recuento de los votos de aquel “transparente acto electoral”, “gala de del voto universal y secreto” y “ejemplo de vocación democrática”, como había oído decir a los políticos de las ciudades.

Uno de los ancianos sacó el primer voto, y el búho, ante la emoción general, gritó:

-El primer voto, hermanos, es para nuestro amigo el burro.

Se produjo un silencio, seguido de algunos tímidos aplausos.

-Segundo voto: ¡el burro!

Desconcierto general.

-Tercero: ¡el burro!

Los concurrentes empezaron a mirarse unos a otros, sorprendidos al principio, con ojos acusadores después y, por último, al seguir apareciendo votos por el burro, cada vez más avergonzados y sintiéndose culpables por sus propios votos.

Todos sabían que no había peor canto que el desastroso rebuzno del equino. Sin embargo, uno tras otro, los votos lo elegían como el mejor de los cantantes.

Y así, sucedió que, terminado el escrutinio, quedó decidido por “libre elección del imparcial jurado” que el desigual y estridente grito del burro era el ganador.

Y fue declarado como “la mejor voz de la selva y alrededores”.

El búho explicó después lo sucedido: cada concursante, considerándose a sí mismo el indudable vencedor, había dado su voto al menos cualificado de los concursantes, aquél que no podía representar amenaza alguna.

La votación fue casi unánime. Sólo dos votos no fueron para el burro: el del propio burro, que creía que no tenía nada que perder y había votado sinceramente por la calandria, y el del hombre, que, cómo no, había votado por sí mismo.

Jorge Bucay



Cuestionario

1.- ¿Cómo decía el burro que clasificaban los hombres a los artistas?

2.- ¿Qué se organizó de inmediato?

3.- ¿Quién se encargó del recuento de votos?

4.- ¿Tras la votación cómo fue declarado el burro?

5.- ¿Por qué no se votó cada animal a sí mismo?

6.- ¿Fue el resultado de la votación el esperado?

7.- ¿Qué habría pasado si todos los animales hubiesen actuado como el hombre en la votación?

8.- ¿Y si hubiesen actuado como el burro?

9.- ¿Te parece justo este sistema de elección? Razona tu respuesta.

10.- ¿Crees que hicieron bien en votar al burro? ¿Por qué?






miércoles, 23 de noviembre de 2011

Arbolé

Arbolé, arbolé
seco y verdé.

La niña del bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
«Vente a Córdoba, muchacha».
La niña no los escucha.
Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.
«Vente a Sevilla, muchacha».
La niña no los escucha.
Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
«Vente a Granada, muchacha».
Y la niña no lo escucha.
La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura.

Arbolé arbolé
seco y verdé.

Federico García Lorca

El niño mudo

El niño busca su voz
(La tenía el rey de los grillos)
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.
No la quiero para hablar;
me haré con ella un anillo
que llevará mi silencio
en su dedo pequeñito.
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.
La voz cautiva, a lo lejos
se ponía un traje de grillo.

Federico García Lorca

martes, 22 de noviembre de 2011

La escuela

Maestro.
¿Qué doncella se casa
con el viento?

Niño.
La doncella de todos
los deseos.

Maestro.
¿ Qué le regala
el viento?

Niño.
Remolinos de oro
y mapas superpuestos.

Maestro.
Ella ¿le ofrece algo?,

Niño.
Su corazón abierto.

Maestro.
Decid cómo se llama.

Niño.
Su nombre es un secreto.

(La ventana del colegio tiene una cortina de luceros.)

Federico García Lorca

Canción primaveral

Salen los niños alegres
de la escuela,
poniendo en el aire tibio
del abril canciones nuevas.

¡Qué alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva.

Federico García Lorca