martes, 24 de abril de 2012

14ª lectura


Monólogo del perro
Yo no creo haber hecho nada malo esta mañana. Me parecieron todos muy nerviosos. Iban y venían por los pasillos, esquivándose unos a otros.
Ella le gritaba a la madre de él, y los dos niños, con las manos llenas de cosas, entraban en el dormitorio de los padres, que yo tengo prohibido. La pequeña – la más amiga mía – chocó contra mí dos o tres veces. Yo le buscaba los ojos, porque es la mejor manera que tengo de entenderlos: los ojos y las manos. El resto del cuerpo ellos lo saben dominar y, si se lo proponen, pueden y engañarse entre sí; pero las manos y los ojos no.
Sin embargo, esta mañana mi pequeña ni me quería mirar. Sólo después de ir detrás de ella mucho tiempo, en aquel vaivén desacostumbrado, me dijo: “Drake, no me pongas nerviosa. ¿No ves que nos vamos de veraneo, y están los equipajes sin hacer? Pero no me tocó ni me miro. Yo, para no molestar, me fui a mi rincón, me eché encima de mi manta y me hice el dormido.
También a mi me ilusionaba el viaje. Les había oído hablar días del mar y de la montaña. No sabía con certeza qué habían elegido; pero comprendo que, en las vacaciones – y más en estas, que son mas largas que las otras dos – mi pequeña podrá estar todo el día conmigo. Y lo pasaremos muy bien, estemos donde estemos, siempre que sea juntos.
Tardaron tres horas en iniciar la marcha. Fueron bajando las maletas al coche, los paquetes, la comida – que olía a gloria – y los envoltorios del último momento. Yo necesitaba correr de arriba abajo por la escalera pero me aguanté. Cuando fueron a cerrar la puerta, eché de menos mi manta. Entré en su busca; me senté sobre ella; pero el me llamó muy enfadado. – “¡Drake, venga!”-, y no tuve mas remedio que seguirlo. Mientras bajaba, caí en la cuenta de que, en el lugar al que fuéramos, habría otra manta. Ellos siempre tienen razón. Los tres mayores, mi pequeña, su hermano y yo. Era difícil caber en aquel coche, tan cargado de bultos; pero estábamos bien, tan apretados todos.
Yo me acurruqué en la parte de atrás, bajo los pies de los niños. La madre de él se sentó en un extremo, que suele ser su sitio, y todavía no se le habían olvidado las voces de ella, porque no decía nada, solo miraba las calles y la luz, que era muy fuerte, a través del cristal. Los niños se peleaban con cualquier pretexto esta mañana, seguían muy nerviosos. Yo sufrí sus patadas con tranquilidad, porque sabía que no iban a durar y porque era el principio de las vacaciones.
Cuando de pronto, el niño le dio un coscorrón a mi pequeña, yo le lamí en cambio las piernas con cariño, pero ella me dio un manotazo, como si la culpa hubiera sido mía. La miré para ver si sus ojos me decían lo contrario. Ella, mi pequeña quiero decir, no me miraba. Fue cuando ya habíamos perdido de vista la ciudad.
Él  se echó a un lado y paró el coche. Los de delante daban voces los dos, ¿por qué discutían? La madre de él no decía nada, ya antes había empezado a decir algo y ella la corto con muy malos modales. Tampoco los niños decían nada. Él bajo del coche y cerro de un portazo, le dio la vuelta, abrió la puerta del lado de los niños, y me agarró por el collar. Yo no entendí. Quizá quería que hiciese pis, pero yo lo había hecho en un árbol mientras cargaba y disponía los bultos. Empujó con violencia la puerta, y volvió a sentarse al volante.

Oí el ruido del motor.
Alcé las manos hacia la ventanilla, me apoyé en el cristal, detrás de él vi la cara de mi pequeña con los ojos muy redondos, le temblaban los labios. Arrancó el coche y yo caí de bruces.
Corrí tras él, porque no se daban cuenta de que yo no estaba dentro, pero aceleró tanto que tuve que detenerme cuando ya el corazón se me salía por la boca. Me aparté porque otro coche en dirección contraria casi me arrolla. Me eché a un lado a esperar y a mirar, porque estoy seguro de que volverán por mí. Tanto miraba en la dirección de los desaparecidos que me distraje y un coche negro no pudo evitar atropellarme. No ha sido mucho, un golpe seco que me tiró a la cuneta.
Aquí estoy. No me puedo mover. Primero porque espero que vuelvan a este mismo sitio en el que me dejaron, segundo porque no consigo menear esta pata. Quizá el  golpe del coche negro aquél no fue tan poca casa como creí. Me duele la pata hasta cuando me la lamo. Me duele todo.
Pronto vendrá mi pequeña y me acariciará y me mirará a los ojos. Los ojos y las manos de mi pequeña, nunca serán capaces de engañarme.  Aquí estaré. Si tuviese siquiera un poco de agua, hace tanto calor y tengo tanto sueño.
No me puedo dormir.
Tengo que estar despierto cuando lleguen.
Me siento más solo que nadie en este mundo.
Aquí estaré hasta que me recojan.
Ojala  vengan pronto.

                                              (Antonio Gala)





CUESTIONARIO:
Preguntas literales:
        ¿Cómo se llama el perro?
        ¿Cuál es la mejor manera que tiene el perro de entender a los humanos?
        ¿Cuántas horas tardaron en iniciar la marcha?
        ¿A qué olía la comida?
        ¿Cómo lo bajaron del coche?
        ¿Qué pasó cuando el perro se distrajo mirando a los desaparecidos?
        ¿De qué color era el coche que lo atropelló?
        ¿Dónde cayó después del golpe?
        ¿Por qué no se puede mover el perro?
10·        ¿Qué le duele al perro tras el golpe?
11·        ¿Qué echa más de menos, el agua o la comida?
12·        ¿Qué hizo la niña cuando el perro la lamió?
13·        ¿Quién es el autor del monólogo?
           
Preguntas inferenciales:
        ¿A quién se refiere cuando habla de la madre de él?
        ¿Cómo nota que estaban nerviosos?
        ¿Cuántas personas viajan?
        ¿De qué vacaciones crees que se está hablando?
        ¿Por qué no se quiere dormir el perro?
        ¿Qué intención tenía Drake cuando apoyó la pata en el cristal?
           
Preguntas valorativas:
        ¿Crees que está bien llevar mascotas dentro del coche?
        ¿Crees que la niña quería al perro?
        ¿Por qué crees que los niños iban tan serios en el coche?
        ¿Por qué piensas que le regañaban a la madre de él?
        ¿Está bien lo que hicieron?
        ¿Te gusta cómo actuó la familia con el perro? ¿Y con la madre de él?
        ¿Harías lo mismo con tu mascota?
        Cuando preparan las maletas ¿cómo crees que se sentía el perro? ¿y después?

miércoles, 14 de marzo de 2012

13ª lectura

EL PRÍNCIPE FELIZ

La ciudad era grande y hermosa. Y en medio de ella, en la plaza principal, se alzaba una estatua bellísima. Representaba a un príncipe, al que todos conocían como el príncipe feliz. Y era tan lujosa, que todo su cuerpo estaba cubierto de oro, sus ojos eran zafiros y en la empuñadura de su espada lucía un brillante rubí.

En aquel otoño, una golondrina que emigraba al Sur y que había perdido su bandada, llegó a la ciudad. Y buscando un lugar en el que refugiarse, descubrió la estatua del príncipe. Allí se acurrucó para dormir y, cuando casi lo había conseguido, sintió que una gota cayó sobre su cabeza.

Así que levantó la cabeza y entonces fue cuando vio que aquellas gotas eran lágrimas. Y que las lágrimas caían de los ojos de la estatua. Al preguntarle por qué lloraba, el príncipe contestó:

Luego, señalando a una casa lejana, dijo:

La golondrina le obedeció y, volando, entró por la chimenea de la casa y dejó la piedra preciosa entre las manos de la mujer.

Al día siguiente, el príncipe le pidió a la golondrina que fuera a casa de un escritor que, muerto de hambre y frío, se había desmayado sobre su mesa de trabajo.

Pero el príncipe insistió y la golondrina, con mucho cuidado, tomó el zafiro.

Pasaron días y días. Y en cada uno de ellos la golondrina fue cumpliendo los favores que el príncipe le pedía. Hasta que la estatua se transformó en algo muy distinto: ya no tenía piedras preciosas en sus ojos, ya no le quedaba ni una de las hojas de oro que cubrían su cuerpo, ya no relucía su espada. Por eso, cuando, entrado el invierno, el alcalde y un grupo de concejales pasaron ante la figura, todos dijeron:

El príncipe lo oyó todo. También la golondrina. Pero ninguno dijo nada. Se acurrucaron uno al lado del otro y allí quedaron inmóviles.

Al cabo de una semana, pasaron a retirar la estatua. Y al ver, a sus pies, una golondrina muerta, la arrojaron al basurero. Luego metieron en el horno la figura. Y todo se fundió: todo, menos un corazón de plomo que salió del interior. Y como no servía para nada, lo arrojaron al basurero, junto al cuerpo de la golondrina.

Cuentan que aquel mismo día, Dios le pidió a uno de sus ángeles que le trajese lo más hermoso que encontrara en la tierra. Y el ángel, sin dudarlo, le llevó el corazón de la estatua y el cuerpo de la golondrina.

COMPRENSIÓN LITERAL

1. ¿Qué se alzaba en medio de la plaza?

2. ¿Cómo era la estatua?

3. ¿Quién se refugió en la estatua?

4. ¿Quién es el personaje principal?

5. ¿Dónde y cuando tiene lugar la historia?

6. ¿Qué le pasó al príncipe?

7. ¿Cómo conseguió ser feliz?

8. ¿Qué hizo el personaje principal?

9. ¿Cómo termina la historia?

10. ¿Cómo se siente el protagonista?

CONEXIONES

1. ¿Qué otras historias te recuerda este texto?

2. ¿Qué sabes sobre los príncipes de los cuentos y los de la realidad?

3. ¿Conoces alguna familia que esté pasando necesidad?

4. ¿Conoces a alguien tan generoso como el príncipe?

5. ¿Qué sentiste cuando el príncipe lloró?

6. ¿Conoces alguna historia como la leída?


VISUALIZAR

  1. Dibuja la imagen del príncipe del principio del cuento y la del príncipe al final del mismo.
  2. Dibuja la golondrina.
  3. ¿Cuál es el párrafo más emocionante para ti?
  4. ¿Qué imagen viene a tu mente después de leer este texto?
  5. ¿Qué palabras o frases del texto te han ayudado a formarte imágenes?
  6. Los personajes de los cuento piensan, sueñan,…, hablan. Lee las frases y adivina qué personaje pudo decirlas o pensarlas:

ángel golondrina escritor alcalde

- Me encuentro mareado. Espero vender algunos ejemplares de la nueva novela…

- Pobrecillo, está dando todo cuanto tiene con tal de ayudar a los necesitados.

- Mañana en el pleno comentaré la situación de la estatua.

- Creo que esto es lo más bello que he visto nunca. Me lo llevaré.

VOCABULARIO

  1. ¿Qué palabras hacen mención al concepto de riqueza?
  2. Define: birria, amor, pena, pobre y rico.
  3. ¿Qué son zafiros y rubíes?
  4. ¿Qué es algo lujoso?
  5. ¿Qué significa eternamente?

RESUMEN (ORGANIZAR INFORMACIÓN)

  1. Qué palabras y oraciones son las más importantes de esta lectura.
  2. ¿Cuál es la idea más importante que hemos aprendido leyendo esta historia?
  3. Expresa con tus palabras lo que siente el príncipe por su pueblo.
  4. Cuenta con tus palabras lo que nos ha enseñado esta lectura.
  5. Ordena estas frases para resumir la historia:
    1. El alcalde y los concejales decidieron quitar la estatua y fundirla.
    2. En la plaza de una ciudad se alzaba la estatua de un príncipe.
    3. El príncipe y la golondrina se hicieron amigos y ayudaron a los más necesitados de la ciudad.
    4. El corazón de la estatua y el cuerpo de la golondrina fueron llevados por un ángel a Dios.
    5. Una golondrina que emigraba se perdió y buscó refugio en la estatua.
    6. La estatua del príncipe se transformó en algo muy distinto.
  6. Coloca al lado de cada frase la letra que corresponde:
    1. ¿Qué ocurrió? (Q)
    2. ¿Dónde? (D)
    3. ¿Por qué? (P)

- Le ayudó porque no tenía dinero para comprar medicinas.

- La historia transcurre en una ciudad grande y hermosa.

- Una golondrina que emigraba al Sur se perdió.

INFERIR

1. ¿Por qué no se daría cuenta el príncipe en vida de la pena de su pueblo?

2. ¿Por qué se extrañaría la golondrina del llanto de la estatua?

3. ¿Qué diferencias observas entre el comportamiento del príncipe y la golondrina en comparación con el alcalde y los concejales?

4. ¿Hubo un momento en que el príncipe fue feliz? ¿Por qué?

5. ¿Volvió a sentirse feliz?

6. ¿Sintió tristeza al ser fundido?

7. ¿Qué nos quiere decir el príncipe?

8. ¿Dónde se encuentra la verdadera belleza?

9. ¿Por qué le habían hecho una estatua al príncipe?

10. ¿Por qué se refugió la golondrina en la estatua?

11. ¿Qué comportamiento nos quiere transmitir el autor?

12. ¿Qué valores resalta el texto?

13. ¿Por qué estaba el escritor muerto de hambre y frío?

14. ¿Cómo eran el alcalde y el grupo de concejales?

15. ¿Y el príncipe?

16. ¿Y la golondrina?

EVALUACIÓN

1. ¿Estás de acuerdo con el príncipe?

2. ¿Qué habrías hecho tú?

3.¿Es importante la golondrina?

4. ¿Habría podido cumplir su propósito el príncipe sin la golondrina? ¿Por qué?

5. ¿Mereció la pena todo lo que hizo el príncipe? ¿Por qué?

6. ¿Qué opinas de la amistad que unía al príncipe y a la golondrina?

7. Si tú fueses el ángel que aparece en el cuento, ¿qué sería lo más hermoso que llevarías de la Tierra?

8. El príncipe del cuento dio todo cuanto tenía por ayudar a gente necesitada. ¿Te identificas con él? ¿Por qué?

9.¿Qué pensarían los trabajadores que retiraron la estatua?

10. ¿Te gustan las historias de príncipes y princesas? ¿Por qué?